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La vacunación es un tema que siempre genera controversia. Hablamos con María, pediatra o, como ella se define: doctora de niños y psicóloga de padres, para que nos dé su opinión al respecto. 

En las últimas semanas hemos oído un gran número de noticias relacionadas con la vacunación de los niños. A pesar de ser un asunto de gran seriedad, hay personas que se ven capacitadas para opinar, muchas veces de forma infundada, sobre un tema de gran importancia y complejidad. El acceso a internet y a las redes sociales hace que recibamos una cantidad de información altísima en muchos temas relevantes, pero a su vez hace necesario que hagamos siempre una lectura crítica de toda la información que recibimos, para así poder confiar o no en la idea que nos quieren transmitir.

En el campo de la pediatría, la opinión de los pediatras es unánime. Las vacunas son necesarias, son importantes y son seguras. En los últimos años hemos conseguido algo por lo que llevamos luchando mucho tiempo: que el calendario vacunal en España sea el mismo, independientemente del lugar donde residamos. Así, vacunas que antes eran voluntarias, ya que no estaban financiadas, ahora se encuentran incluidas en los distintos calendarios, como son la vacuna de la varicela y la vacuna antineumocócica. En cuanto a la varicela, se trata de una enfermedad común, pero que puede tener complicaciones en los niños que la padecen. Complicaciones frecuentes y leves algunas de ellas (como el molesto picor y la sobreinfección de las heridas), pero otras más graves, aunque mucho menos frecuentes. La neumonía postvaricela y ciertas complicaciones neurológicas, como meningitis víricas o meningoencefalitis. Otra complicación grave que puede aparecer es en aquellas futuras mamás que se contagien por el virus durante el embarazo, por el posible paso de la enfermedad al futuro bebé. Por tanto, una razón más para que consigamos que toda la población esté correctamente vacunada. En relación a la vacuna antineumocócica, previene frente enfermedades causadas por el germen Streptococo pneumoniae , productor de enfermedades como otitis, neumonía, meningitis o sepsis, una grave infección generalizada. La vacuna que está incluida en el calendario vacunal previene frente a 13 subtipos del Streptococo pneumoniae.

Aún así, existen vacunas que no están todavía incluidas en los calendarios, pero que siguen siendo recomendables para los más pequeños. Se trata de la vacuna frente al rotavirus y la vacuna frente al meningococo B. Para el rotavirus, en función de la marca comercial que se administre, pueden ser necesarias dos o tres dosis. La pauta de vacunación frente al rotavirus debe comenzar antes de los 3 meses de edad y terminar antes del octavo mes. Por eso suele hacerse coincidir con las vacunas de los 2, 4 y 6 meses, en el caso de la pauta de tres dosis. Y es, por cierto, la única vacuna incluida en las pautas que se administra bebida.

En cuanto a la vacuna frente al meningococo B, en función de la edad a la que comience la vacunación, serán necesarias 2, 3 o 4 dosis. Los niños más pequeños son los más propensos a desarrollar la enfermedad, seguido de un nuevo pico en la adolescencia. Para su administración, lo ideal es separarlo al menos 15 días de la vacuna correspondiente al calendario. Pero si esto no es posible, se recomienda una dosis previa de paracetamol, ya que es frecuente que tras su administración el niño presente fiebre. Esta recomendación no se puede generalizar al resto de las vacunas, ya que disminuye la eficacia de las mismas.

Y ahora que ya conocemos un poco algunas de las vacunas incluidas, deberíamos conocer por qué resulta tan importante conseguir que las tasas de vacunación sean lo más altas posibles. Cuando vacunamos a nuestros niños, conseguimos dos cosas. Por una parte, conseguimos que aumenten sus defensas específicas frente a la enfermedad de la que lo estamos vacunando, lo que conocemos como inmunidad individual. Pero por otra parte, conseguimos aumentar también la protección de toda la población frente a esa enfermedad, a lo que llamamos inmunidad de grupo. Esta segunda consecuencia tiene también mucha importancia, ya que va a conseguir que si una persona adquiere una determinada enfermedad (el sarampión, por ejemplo), el riesgo de que la transmita al resto de personas en esa población es muy bajo. Existen ciertas enfermedades (algunas enfermedades de la sangre, varios tipos de cáncer, o los procesos oncológicos en general) en las que el tratamiento incluye un transplante de médula ósea. En estas situaciones, la persona que recibe el transplante recibe además medicación que hace que desaparezcan todas las defensas que tenía previamente, para que no experimente un rechazo del mismo. Esta es otra de las razones por las que la inmunidad de grupo es tan importante. Si una de estas personas, ya sean niños o adultos, adquiere una enfermedad infecciosa, el riesgo de complicaciones es altísimo, incluyendo un alto porcentaje de mortalidad. Con lo cual, si conseguimos que la mayor parte de nuestra población esté vacunada, conseguiremos que los riesgos en este tipo de pacientes sean menores.

Espero que estas pinceladas sobre las vacunas, un tema tan importante y tan de moda, os sirva para entender un poco más la importancia de las mismas. Porque si no, a este paso, acabaremos como muchos de nuestros vecinos (Italia, el último en sumarse a la lista), haciendo que la vacunación sea obligatoria y motivo de sanción para los casos que no estén vacunados.

Cualquier duda que tengáis en relación a las vacunas, siempre puede preguntarse en el comité de vacunación de la Asociación Española de Pediatría (http://vacunasaep.org/).

 

 

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