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En el embarazo se producen una gran variedad de cambios viscerales por el desplazamiento que causa el útero sobre la estática abdominal y por el aumento de la hormona progesterona. El deporte durante el embarazo mejora el estado de bienestar a través de la producción de endorfinas, además de mejorar y prevenir las molestias propias de esta etapa.

Por lo general, en el sistema digestivo, el tono y la motilidad están disminuidos, lo que produce un retardo en el transito intestinal y en el vaciamiento.

Se calcula que un 50% de las embarazadas sufren nauseas y vómitos durante el primer trimestre. Suelen ser matinales y desaparecen al tercer mes. Por ello, se debe descartar etiologías patológicas si la clínica no coincide con la descrita. También es común padecer pirosis, ya que el esófago sufre un acortamiento y se favorece el reflujo de las secreciones acidas provenientes del estómago.

A su vez, el intestino es desplazado en dirección al diafragma y el útero presiona el colon sigmoides, que es la parte del colon donde se acumulan las heces. Esto, asociado al aumento de absorción de agua y a una pobre ingesta de fibra, conlleva estreñimiento, bastante común a mediados del segundo trimestre.

Con respecto al hígado, el flujo sanguíneo y el tamaño de la glándula no cambian significativamente, lo común, es la aparición de eritemas y angiomas, hasta en un 70% de los casos, por el aumento del nivel de estrógenos.

Con respecto al sistema urinario, hay un aumento del tamaño renal de 1 a 1.5 cm y también una dilatación de uréteres y pelvis renal, por lo que se puede retener de 200 a 300 ml más de orina.

La progesterona produce una relajación de las paredes vesicales, lo que puede producir un aumento de su capacidad, pero además, es desplazada y aplastada por el útero, lo que disminuye su volumen. Por esto, se produce un aumento de las micciones de hasta más de 7 veces durante el día y más de 2 durante la noche. Se produce un incremento de la incontinencia urinaria de estrés y urgencia que se debe a la presión que ejerce el útero sobre las vísceras intrapélvicas y a los efectos de la relaxina sobre los ligamentos de la estática.

Mediante el deporte durante el embarazo se puede mejorar el estado de bienestar, a través de la producción de endorfinas asociadas a la realización de actividad física, así como mejorar y prevenir molestias mecánicas musculares asociadas a los cambios morfológicos propios de la gestación y controlar la ganancia de peso.  En nuestras clases para embarazada, además, integramos trabajo especifico de suelo pélvico, de prevención de la incontinencia y de preparación del tejido para el momento del parto.

Elisa García, directora de Formaciones y auditorías de MAMIfit®

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